Espolón central de la Alcazaba 3.371 mts

11.12.2017

Tras varios intentos fallidos en temporadas pasadas, este puente de la Constitución organizamos la escalada al espolón central de la Alcazaba. Es una actividad muy dura, ya que la aproximación es larga, cargados con material, y se necesitan como poco 2 ó 3 días. Nosotros lo planteamos en 3 días, ya que hacerlo en 2 es mucho más duro. 

Día 1.- Partimos desde Granada el Viernes por la mañana y nos dirigimos al pueblo de Guejar Sierra, el cual está situado a unos 1.100 mts de altitud, situado en pleno Parque Natural de Sierra Nevada. Desde aquí, siguiendo por la carretera de Maitena, paralela al río Genil, llegamos al aparcamiento del barranco de San Juan.

A partir de aquí, nos espera una larga caminata de unos 16 kilómetros hasta llegar al punto donde haremos el vivac, aproximadamente a 2.200 mts de altitud. Comenzamos a caminar, y como de costumbre nos acompañan bastantes ejemplares de Capra Pyrenaica o cabra montés, que son bastante comunes por estos lugares.

La senda va continuamente en ascenso, atravesando bosques de robles y castaños y pasadas un par de horas, el Otoño se manifiesta en todo su explendor. 

Sin duda alguna, esta ruta de la Vereda de la Estrella hay que hacerla en Otoño, la gran cantidad de árboles de hoja caduca que hay por esta zona, hacen que las vistas sean espectaculares... Cada rincón, cada vaguada y cada curva en el camino, nos brinda unas imágenes preciosas. 

Tras unas cuantas horas de pateo, llegamos por fin a la zona de vivac, y tras preparar una cena calentita, nos metimos en los sacos para aguantar la noche, que se preveía muy fría, como así fue. -6º C algo de viento y bastante humedad debido a la densa niebla que teníamos por todos lados.

Día 2.- Nos suena el despertador a las 4:00 de la madrugada, y con el frío que hace, cuesta salir del saco para preparar el desayuno y ponerse en marcha, pero cuanto antes lo hagamos, antes empezaremos a andar y a "entrar en calor". Comenzamos la primera parte de la ascensión de noche, en este primer tramo no hay que escalar, y la nieve está aún más alta, así que progresamos con rapidez.

Poco a poco vamos cogiendo altura, y aproximándonos a la nieve, que está aproximadamente a 2.500 mts de altitud. En cuanto pisamos nieve, nos damos cuenta que está en perfectas condiciones, ya que el frío de la noche en esta época es muy intenso, y la calidad de la nieve es perfecta, muy dura y a tramos hielo.  Las primeras luces del amanecer empiezan a dejarnos unas imágenes increibles, en el caso de esta fotografía sobre el puntal de la caldera.

Poco a poco, el terreno empieza a ponerse más vertical, y se hace necesario el uso de material de escalada para poder progresar por el espolón.

Vamos alternando los largos de escalada y hacemos cada uno un largo de primero y otro de segundo. Seguimos cogiendo altura, hasta que llegamos a una arista, fácil, pero bastante aérea y con un patio que impresiona.

Una vez que termina la arista, nos encontramos con un gran muro, ante el cual nos paramos un momento para valorar las posibilidades, y afrontarlo de la mejor manera posible, ya que quizás sea el tramo más delicado de toda la escalada.

Hay niebla y sopla el viento del Norte, con lo cual no nos podemos salir a la cara Norte a la izquierda del espolón, podríamos tener problemas, y hay un vacío impresionante en la cara Oeste a la derecha del espolón, con lo cual decidimos afrontar el muro en línea recta, una línea que nos llevará directos a la mismísima cima, haciendo una escalada alpina pura y dura. Los primeros tramos son de roca, pero según vamos subiendo el hielo comienza a ser el protagonista.

Estos últimos largos de escalada se va alternando tramos de roca, con tramos mixtos en los que abunda el hielo, que si bien no es de muy buena calidad, pero si que nos hace disfrutar de una actividad alpina invernal, bastante notable. Así, largo tras largo llegamos a la cima, en donde el frío, el viento y el hielo eran los auténticos protagonistas, junto con nuestra más absoluta soledad.

No estuvimos más de 2 minutos en la cima, el tiempo justo para esas 2 fotos, ya que el viento y el frío eran muy intensos, y costaba mantenerse de pie. 

Si bien la escalada fue muy larga y tremendamente dura, aún nos queda por delante un complicadísimo descenso. Una vez leí que "Toda montaña que se precie tiene un descenso complicado" y aquí en la Alcazaba y en invierno, eso se cumple a rajatabla.  Nos asomamos al descenso normal, el del basar de la Alcazaba, pero estaba totalmente imposible, así que tuvimos que bajar por la arista Sur-Oeste en dirección al Mulhacén, destrepando en ocasiones, y haciendo rapeles de fortuna en otras.

Seguimos bajando sin descanso, ya que nos queda poco tiempo de luz, en dirección al collado que une el Mulhacén y la Alcazaba para ver si se podía bajar por el "coladero del Mulhacén" y llegar hasta "la laguna de la mosca" y efectivamente, llegados a este punto pudimos comprobar que se podría bajar por ahí sin excesivas dificultades. Seguimos sin parar hasta llegar a las inmediaciones de la laguna de la mosca, justo en donde nos anocheció y entonces fue cuando paramos a descansar algo y aprovechar para comer, beber y reponer fuerzas. Continuamos ya de noche en dirección al vivac, al cual llegamos en aproximadamente 3 horas más... Completamente exhaustos y apenas sin fuerzas, las justas para preparar la cena y directos al saco. Habían sido 16 horas de actividad, para hacer, sin ninguna duda, una de las grandes paredes de Sierra Nevada.

Día 3.- No hay prisa alguna para levantarse, ya que el regreso es todo cuesta abajo, y en 5 ó 6 horas llegamos al coche, así que nos despertamos sobre las 9 o así, con los músculos entumecidos y doloridos. Preparamos el desayuno para entrar en calor y así poder funcionar mejor, mientras mirábamos a la Alcazaba saboreando ya lo que habíamos conseguido.

Después del desayuno, recogemos el campamento y emprendemos el camino de regreso, de nuevo cargados con todo el material, pero con un reto conseguido, el espolón de la Alcazaba, el cual nos había quitado el sueño durante muchos años, y que por fin habíamos conseguido hacer.